La momia

Embalsamado en un pijama; sepultado en una habitación, con los suficientes pastelillos de la Pantera Rosa como para alimentarme más allá de la muerte durante casi toda la eternidad. Vagando como un espectro en la pirámide de la casa de los sueños rotos, oculto detrás de mi escritura de jeroglífico, tras el portal de Facebook, detrás de una falsa pared, junto a grandes tesoros y un frigopie, ahí está la momia con su sonrisa evaporada.

Te perseguirá por todo el laberinto preguntándote donde están los calcetines. Huye antes de la medianoche o serás arrastrado a la sala del gran televisor donde unos pequeños seres esquizoides te inducirán a pensar que todavía no es tarde, que tu podrías ser el quinto Beatle o el quinto elemento o, tal vez, el sexto sentido, el Séptimo de Caballería, el octavo pasajero o, incluso, la novena puerta, el décimo mandamiento, el once de septiembre o los doce del patíbulo, el guerrero número trece, catorce alemanas me la meneaban, quince años tiene mi amoooor, aaaggjjjccckk….hdgwqiuqebiuweid!!!!…siete de Julio San Fermíííííín!!!!!! aaaiehdcksjpoxc…jrry… meowqcooo!!!!!!!! dhxiaNXO0ÒKXCWEKkwbckje….ixj1wnbijex!!!!!!!!!
Vale, ya estoy mejor. Mucho mejor.

[imposiblenoexisto]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *