Cuando el lenguaje se convierte en matemáticas

lenguamatem

La suma de los adverbios de tiempo del texto era igual a la raíz cuadrada del árbol genealógico de su análisis sintáctico y dura aproximadamente una hora. Un sintagma nominal sujeto se escapa por  la primera persona del plural hacia un futuro imperfecto o pluscuamperfecto. Pero se queda encallado en una coma y ya no puede avanzar.

Entonces, para salir hacia delante el sujeto propone un hipérbaton, pero rechazada por todos esta propuesta es vista con simpatía por un solecismo, un silogismo y una sinestesia.

La nostalgia del mamá-papá se ve envuelta en el olvido y un estresante delirio de crucigrama nos devuelve al vértigo de la sofisticación del otorrinolaringólogo. Del papá-mamá al otorrinolaringólogo en apenas dos líneas, y unos leves doce años.

Una tenue lluvia de finísimas metáforas cubre el cielo y el sujeto, en pronombre reflexivo, se enamora de la sencillez de las palabras que más cuestan decir. Después, un travieso asterisco engominado hará de punto final.

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La momia

Embalsamado en un pijama; sepultado en una habitación, con los suficientes pastelillos de la Pantera Rosa como para alimentarme más allá de la muerte durante casi toda la eternidad. Vagando como un espectro en la pirámide de la casa de los sueños rotos, oculto detrás de mi escritura de jeroglífico, tras el portal de Facebook, detrás de una falsa pared, junto a grandes tesoros y un frigopie, ahí está la momia con su sonrisa evaporada.

momiaTe perseguirá por todo el laberinto preguntándote donde están los calcetines. Huye antes de la medianoche o serás arrastrado a la sala del gran televisor donde unos pequeños seres esquizoides te inducirán a pensar que todavía no es tarde, que tu podrías ser el quinto Beatle o el quinto elemento o, tal vez, el sexto sentido, el Séptimo de Caballería, el octavo pasajero o, incluso, la novena puerta, el décimo mandamiento, el once de septiembre o los doce del patíbulo, el guerrero número trece, catorce alemanas me la meneaban, quince años tiene mi amoooor, aaaggjjjccckk….hdgwqiuqebiuweid!!!!…siete de Julio San Fermíííííín!!!!!! aaaiehdcksjpoxc…jrry… meowqcooo!!!!!!!! dhxiaNXO0ÒKXCWEKkwbckje….ixj1wnbijex!!!!!!!!!
Vale, ya estoy mejor. Mucho mejor.

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Hambre de palabras

letras
Me encontraba escribiendo y de repente me entró un hambre terrible. No había nada en la nevera, la despensa estaba vacía y me comí la última palabra de la. Sabía a fresa, pero en vez de saciarme me despertó el apetito y entonces me zampé de golpe un y una con mermelada.

Estaban riquísimos y seguro que me aportarían mucha. Visto que me atiborrando de palabras sueltas opté por tomarme un plato caliente: me decidí por una sopa de letras.

Solo me dejé las eses porqué tienen un sabor demasiado ácido y después me repiten y las tres zetas finales que no me las pude acabar. De segundo tomé. Pero estaba un poco pasado de. Me estaba las botas con los adverbios y me los dedos con los con guarnición. Estaba todo tan bueno que me comí hasta el y también los (que eran de acero inoxidable.

De poste sacaon “erres” con nata y con una cuchaadita las emoví hasta tenelas bien evueltas y quien iba a decí que las “erres” se podían toma cudas y que podían tene un sabo dulce y no agio. Luego pedí un, con un choito de y mi copita de. Y así sacié mi hambre aquella tarde comiendo palabras, más tarde, al eupta botarían de mi boca bellos sonidos de extañas letas masticadas. Por la noche, cagaía un libo.

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